domingo, 8 de octubre de 2017

Para que nuestros hijos puedan aprender el gran valor de la naturaleza, amarla, cuidarla y respetarla es necesario que se acerquen a ella, que la sientan, que la experimenten, que la disfruten, que la huelan, pero sobre todo que vean a sus padres haciéndolo primero y compartiendo con ellos esa pasión y amor por la naturaleza.
Cualquier momento es bueno para plantar un árbol, y despertar la conciencia social para el respeto y el cuidado de la naturaleza, devolver a la naturaleza algo de lo mucho que nos da. Plantar un árbol con los niños, no es sólo un símbolo, es realmente una gran travesía: una semilla, un árbol, una flor, un fruto, una gran sombra, aire puro y limpio, la belleza inigualable del paisaje.






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